miércoles, 8 de julio de 2015

Descubriendo a Mike Cahill. I Origins y Another Earth.



Superada ya la época de exámenes, vuelvo a la carga. En esta entrada voy a hablar de dos películas que vi allá por abril, y cuya reseña he ido posponiendo hasta el día de hoy. Esto tiene algo bueno, y es que al escribir críticas sobre películas que acabas de ver, cuando todavía estás «en caliente», tiendes a ser más subjetivo, a ensalzar sus virtudes en exceso o arremeter injustamente contra sus defectos. Lo malo es que con los meses he olvidado muchos detalles y voy a tener que escribir esto con el recuerdo -más general- que todavía perdura.

Cuando leí la sinopsis de I Origins, sospeché de inmediato por dónde irían los tiros, pues conocía el argumento antievolucionista sobre el origen del ojo humano. La premisa prometía, así que me puse a verla. Y oye, la película no podía empezar mejor. No tardé en sentirme profundamente identificado con el protagonista, un biólogo de férreos valores basados en el pensamiento crítico y científico, que aspira a encontrar el origen evolutivo del ojo humano para acabar con el argumento de la complejidad irreducible que defienden los partidarios del diseño inteligente.

El tío acude a una fiesta y conoce a una chica que oculta su rostro tras una máscara, todo a excepción de sus ojos, los ojos más increíbles que nuestro protagonisa había visto jamás, con una heterocromía central que no duda ni un momento en fotografiar. Y la tipa va y le pregunta que si sabe lo que es un phasianidae. No sé cuántos ornitólogos habrán visto la película, pero tanto ellos como yo lo supimos. En ese momento pensé que el director podía estar mandándome un mensaje en clave. ¿Ciencia vs religión? ¿TAXONOMÍA AVIAR?, no podía ser casualidad: la película estaba hecha para mí. Mike Cahill me conocía, de alguna forma.


Le perdonamos este Deus Ex Machina a la película, ¿vale?


Bromas aparte, I Origins me pareció exactamente la clase de película que a mí me gustaría hacer (si tuviese el talento cinematográfico necesario, claro). Pero su mayor virtud es algo que yo no habría sabido tratar con tanto acierto, y es que el director consigue conciliar ciencia y religión (más bien espiritualidad) de la forma más respetuosa que he visto en una obra de ficción, sin presentarnos a la primera como una verdad absoluta ejercida por condescendientes eruditos ni a la segunda como un dogma venenoso venerado por paletos ignorantes.

No necesito compartir las ideas de la película con las mías propias para disfrutar de la misma, y muy garrulo tendría que ser para ofenderme por la historia que Cahill nos cuenta, para empezar porque es una película de ciencia ficción. Pero sobre todo porque el mensaje del director no es «eh, cientificuchos, que la religión es lo que se lleva ahora, pringaos». Igual me equivoco, pues a diferencia de él a mí yo no le conozco a él, pero veo bastante claro que tan solo quería desafiar la realidad de su mundo ficticio. Vamos a ver, que la escenita post-créditos lo deja bastante claro. Es difícil entrar en detalles sin hacer EL SPOILERAZO, así que aquí me quedo. 

Un ejemplo de esto mismo pero mal hecho es Lucy, la desafortunada película del año pasado que no hace sino extender el -odiado por psicólogos- tópico de que solo usamos un 10% de nuestra mente. Utilizar la ciencia ficción para alimentar un dato falso que además ya está bastante asentado en el saber popular no es lo mismo que usarla para inventarnos a un tipo en mallas que lanza redes y escala muros.

Bueno, el caso es que la película me gustó tanto que busqué al director con intención de continuar con su fimografía y resultó que solo había una más, Another Earth. Otra premisa cienciaficcionesca igualmente interesante: de repente un día aparece en el cielo otro planeta Tierra.


 
Es gracioso porque la imagen es igual que la de I Origins que he puesto más arriba.


Tras el visionado de la opera prima de Mike Cahill me di cuenta de algo. Este hombre no nos está contando historias de ciencia ficción, lo que quiere es hablarnos del sentimiento de duelo utilizando el género como contexto, como vehículo de la trama.

Creo que merece la pena seguirle la pista al melenudo director. Si mantiene el nivel (de momento va in crescendo, pues su última película es la mejor de las dos) podría hacerse un hueco en el Olimpo del género. No exagero, ¿eh? Por lo menos en mí ha encontrado a un fiel seguidor. Que cuente con mi cartera de aquí en adelante.

sábado, 9 de mayo de 2015

Splatoon. Primeras impresiones tras la demo.

¡Ay, Nintendo, pero cómo se te ocurre lanzar una demo ÚNICAMENTE el sábado 9 de mayo, y en horarios específicos (de 13 a 14h y de 21 a 22h)!

Creo que sólo voy a poder jugar a Splatoon una hora en total, porque esta noche tengo ciertos compromisos sociales (quién pudiera cancelarlos...). Eso sí, ¡vaya hora! Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien. Es como si hubiesen investigado científicamente todos los componentes de la diversión para luego mezclarlos en un colorido cóctel.




La demo arranca con la «creación» de tu... lolita cefalópoda humanoide. Eliges sexo, tono de piel y color de ojos. Poca cosa en comparación con las amplias opciones de personalización que nos ofrecerá el juego completo tras su salida el 29 de mayo. Después, un breve tutorial en el que aprendes a moverte, disparar tinta, convertirte en calamar, y las mecánicas resultantes de estas acciones. Vamos, traducir en botones lo que ya habíamos visto en los Nintendo Direct. Mi primera sensación es de incomodidad al manejar el eje Y de la cámara con el giroscopio del gamepad. Según dijeron, existe alguna opción para controlar ambos ejes con la palanca derecha, así que sin problema. De todas formas, la incomodidad desaparece una vez te acostumbras. Es tan fácil hacerse a los controles que se los he explicado a mi hermano en diez segundos y ha hecho una buena puntuación en su primera partida.

Una vez terminado el tutorial, puedes acceder a las partidas PvP. Los equipos se forman aleatoriamente y tienes cuatro armas para elegir. Dado que cada partida dura tres minutos (algo que sobre el papel no suena muy bien, pero en la práctica funciona), me ha dado tiempo a probar todas varias veces. Y por supuesto, tengo una favorita: el todopoderoso RODILLO.


EL HERALDO DE LA DESTRUCCIÓN.


Jugar con el rodillo favorece un estilo de juego muy agresivo. Parece pensado para ir a la vanguardia del equipo, pintando amplias porciones de terreno para los compañeros que vienen detrás. Recordemos que el objetivo de este modo de juego (el único disponible en la demo) es cubrir la mayor extensión del mapa posible con el color de tu equipo, así que un arma como ésta resulta de gran utilidad. Y no sólo es una bestia parda pintando, ¡también aplasta enemigos que da gusto! Puedes utilizarlo como una apisonadora y embestir a cualquiera que se cruce en tu camino, o agitarlo para lanzar una potente salpicadura de corto alcance, el equivalente a una escopeta en shooters de corte más realista.

El resto de armas disponibles eran dos «rifles de asalto» estándar, entre los que no he notado ninguna diferencia significativa y el rifle de francotirador, que parece un poco más difícil de usar. En cualquier caso, la versión completa contendrá muchas más.

Tres minutos me parecía poquísimo para cada partida, pero lo cierto es que hay tiempo de sobra para pintar el mapa entero varias veces. Splatoon es frenético, y eso me encanta. La experiencia jugable es un no parar, avanzas con el rodillo por la zona enemiga, cubriéndola de tu color y aplastando a los jugadores despistados que te encuentras, nadas por la tinta en forma de calamar, para esquivar proyectiles o escalar una pared y sorprender a alguien por la espalda... ¡diversión pura! Además, no he notado el menor indicio de lag, pese a estar jugando con japoneses.

El intento de Nintendo por explorar el género shooter tiene una pinta maravillosa, Splatoon es fresco e innovador, justo lo que necesita una empresa que lleva años sin crear una nueva franquicia. Y aunque es bien sabido que la gran N flojea en el apartado multijugador (y toma decisiones estúpidas como no incluir chat de voz en un juego tan cooperativo), confío en que salga algo bueno de aquí.

Por lo menos a mí, esta demo me ha vendido el juego.

Y para terminar, dejo por aquí el Nintendo Direct sobre Splatoon del viernes, por si os interesa profundizar en el juego. ¡Un saludo!






¡Intercambio equivalente, te daré la mitad de mi vida, así que dame la mitad de la tuya!



Debo tener una piedra filosofal, porque viendo esta serie he ignorado la ley del Intercambio Equivalente: a cambio de veinticinco horas de mi tiempo he obtenido una historia...

... con unos protagonistas motivados por razones más profundas que ser el ninja/pirata/loquesea más poderoso. Edward y Alphonse buscan redimirse por un terrible error que cometieron en el pasado, asumiendo que son los únicos culpables de su imprudencia y los únicos que podrán recuperar sus cuerpos, valiéndose del conocimiento acumulado en sus viajes.


... que trata de maravilla a sus personajes secundarios, dándole a cada uno el protagonismo apropiado. Prácticamente todos tienen sus momentos de gloria y están desarrollados como merecen. Incluso los más insignificantes participan activamente en la trama, algo inaudito en este tipo de historias, y sin duda, lo que más me ha sorprendido.


... que expone los principios de la alquimia de la forma más científica que puede permitirse una historia de ficción, pese a que la interpretación de la misma apunte más hacia la magia.


... que aborda con gran acierto temas tan delicados como el racismo, el genocidio o la bioética.


... que no toma por tonto al espectador. Es una serie en la que las personas mueren cuando son alcanzadas en órganos vitales, y además se mueren de verdad. Las espadas cercenan miembros y las explosiones carbonizan cuerpos. Los personajes son mucho más humanos que en otras series, siendo capaces de darse por vencidos si la situación lo requiere en lugar de actuar cegados por sus emociones. Además, rehúye todos esos odiosos tópicos de anime como el poder de la amistad o los power-ups absurdos.


... que cuenta con villanos y mujeres rebosantes de carisma, dos tipos de personajes que suelen salir mal parados en obras de este género. La serie ahonda en la psicología de los antagonistas, librándolos de maniqueísmos y permitiéndonos empatizar con ellos. Son suyas, además, algunas de las mejores frases y reflexiones, como comentaré en el spoiler. Las mujeres son abundantes y relevantes. Tienen mucho que hacer y decir, y en ningún momento se ven eclipsadas por el elenco masculino.


... cuyos personajes siguen una progresión de poder razonable, si es que llega a haber progresión. Como ya he mencionado, no hay power-ups drásticos, el estilo y nivel de combate de cada personaje se mantienen a lo largo de la serie, pero sí que idean nuevas aplicaciones de sus habilidades. Por si esto fuera poco, las escalas de poder son bastante realistas, de forma que tanques, granadas o incluso pistolas puedan suponer una amenaza importante.


... acompañada por una banda sonora magnífica, que aumenta exponencialmente las sensaciones transmitidas por las escenas que mejor uso hacen de ella.


... con un epílogo de lujo, que comprende el último capítulo entero y cierra la historia de todos los personajes, dedicándole a cada uno el tiempo necesario.



Sí, definitivamente debo tener una piedra filosofal.





¡Eh, que no he terminado! Dejo aquí unos apuntes adicionales sobre la serie que he preferido ocultar por su alto contenido de spoilers:


Es a partir del atentado contra Hughes cuando te das cuenta de que esto va en serio. De repente, te encuentras lamentando la pérdida de un tipo con el que apenas te había dado tiempo a empatizar, y es que si por algo destaca Full Metal Alchemist es por sus personajes.

 Ya lo he mencionado antes, pero creo que lo mejor de esta obra es lo bien que trata no sólo a los protagonistas, sino también a los secundarios. La serie no se olvida de Havoc cuando éste sufre su accidente, no menosprecia a los personajes sin alquimia, sino que, contra todo pronóstico, ¡son útiles de verdad! Desde María Ross urdiendo la trama de Mustang hasta Riza Hawkeye, siempre cubriendo la espalda de su coronel. Incluso las quimeras tienen sus momentos. Ningún personaje me ha dado la sensación de ser un florero y muy pocos me han dejado indiferente.

Riza salvando al tonto de Mustang.


 Quiero hacer una mención especial a las dos escenas de Roy Mustang que involucran homúnculos siendo carbonizados. El sufrimiento que transmite Lust con sus gritos nunca se me borrará de la memoria, pero el encuentro con Envy va todavía más allá. La escena en cuestión cambia radicalmente tu percepción del homúnculo y puedes sentir su angustia con cada chasquido de dedos del alquimista de fuego. El antes orgulloso y fanfarrón Envy es incinerado una y otra vez hasta desmoronarse física y psicológicamente, momento en el que revela su auténtica naturaleza y da lugar al -en mi opinión- mejor momento de la serie: «¿Yo, Envy, celoso de los humanos? Y lo peor de todo es que este maldito crío entiende cómo me siento».

Y hay muchos momentos más que no voy a comentar, como la promesa de Ed al cuerpo de Al, la batalla contra Pride, Hohenheim frente a la tumba de Trisha o la frase con la que titulo esta entrada. Lo cierto es que tengo que dejarme cosas en el tintero, pero esto se alargaría demasiado si tuviera que mencionar todo lo que me ha gustado, así que comentaré brevemente los pocos puntos negativos que le he visto a la serie. Para empezar, las bromas sobre la estatura de Edward, que no llegan a cansar pero la verdad es que se repiten un poco, además de sacar ese lado infantil del protagonista que tanto gusta a los japoneses, pero que a mí no me convence. En cualquier caso, es una tontería, no hay que darle muchas vueltas. El otro punto negativo que he encontrado es el exceso del Deus Ex Machina en los últimos capítulos. Me refiero a todos esos momentos en los que un personaje aparece y salva a otro. Aunque no sé hasta qué punto estamos hablando de este recurso narrativo, porque los elementos que aparecen para solucionar el problema no son ajenos a la historia, sino que habían sido introducidos previamente.

 Y sin embargo, estas nimiedades no empequeñecen lo más mínimo todas las virtudes por las que le pondría un pedazo de 10 a esta obra maestra de la animación.



miércoles, 6 de mayo de 2015

Under the Skin. Scarlett Johansson desnuda caminando hacia atrás.





Quería dedicar una entrada a este extraño y perturbador engendro (en el mejor sentido posible) cinematográfico que descubrí hace unos semanas. Supongo que acudí a la película atraído por sus dos reclamos más llamativos: la trama, que difícilmente podría dejar indiferente a nadie (Scarlett Johansson interpreta a un alienígena que, disfrazado de Scarlett Johansson, se dedica a seducir hombres para llevárselos al catre y comérselos) y el desnudo integral de la actriz que tanto revuelo había causado meses antes. A ver, no es que viese la película de propio para disfrutar de la Viuda Negra en paños menores, aunque debo reconocer que como incentivo es un recurso efectivo. Pero me interesaba más el hecho de que una actriz como ella, que suele moverse por territorio blockbuster y es conocida mayormente por los mismos (o esa sensación me da), hubiese decidido apostar por esta película, y lo que es más, creerla merecedora del primer desnudo integral de su carrera.

Lo cierto es que Under the Skin es una buena película de ciencia-ficción, o al menos, de las que a mí me gustan. Si bien la premisa de partida parece estar ideada únicamente para alimentar el morbo, debo advertir que la película puede llegar a decepcionar si esperas ver Saw con extraterrestres. Abstenerse adolescentes con descuartizamientos y ríos de sangre en mente. Y también aquellos en busca de nuevo material onanístico (es algo que entiendes durante su visionado). Bueno, hay un plano detalle de los labios de Scarlett comiendo tarta que contiene más erotismo que cualquier desnudo de la película. Con eso sí que os permito fantasear.






Under the Skin no es esa trama de película de serie B que nos vende en su sinopsis, sino más bien un curioso retrato de la condición humana desde un punto de vista ajeno a nuestra especie. Un debate interno entre las directrices a las que el alienígena está sujeto y la curiosidad irrefrenable que, como ser inteligente que es, le produce un entorno que invita a ser explorado.

Es una película sutil. En ningún momento se verbaliza la trama, nadie te explica que estás ante una cosecha de humanos orquestada por un grupo de extraterrestres, es algo que se sugiere. Para que os hagáis una idea, la primera escena de la película está compuesta por una serie de imágenes abstractas que parecen evocar un viaje espacial, mientras la voz de Scarlett Johansson ensaya distintos sonidos del lenguaje humano. ¡Esto es narrar aprovechando los recursos del cine! A estas alturas, Christopher Nolan ya nos habría contado hasta cómo cagan estos seres.

En ocasiones, el ritmo de la película puede llegar a aburrir, lo entiendo. Hay largas secuencias en las que Scarlett no hace más que mirar a los transeúntes que pasan por la calle, pero si nos metemos en la piel de un alienígena analizando la fauna urbana, se hacen muy llevaderas. Otras escenas se me quedarán grabadas en la memoria por siempre, y es que Under the Skin contiene algunas de las imágenes más DESAGRADABLES que he tenido ocasión de ver en una película. Pero no estoy hablando de sangre, heces, cadáveres ni nada que pueda generar una sensación de asco. No es desagradable como El ciempiés humano. Lo que te deja jodido es el choque frontal de la ética alienígena con la humana en ciertas situaciones. Sólo diré una cosa: escena de la playa.

Under the Skin es la segunda vez que descubro a Scarlett Johansson en un papel peculiar, pues ya en la maravillosa Her consiguió impresionarme interpretando a un personaje incorpóreo únicamente con su voz, (motivo por el cual en este caso recomiendo la versión original, si la ves doblada te pierdes el 100% de su interpretación). Me encanta verla apostando por proyectos inusuales y creciendo como actriz. Y que arriesgue y salga de la zona de confort que suponen superproducciones como Los Vengadores o Lucy. Sin duda, ha demostrado ser mucho más que una cara bonita.

En definitiva, ¿te gusta la ciencia-ficción? ¿Te gusta Scarlett Johansson? ¿Dirías que estás un poco enfermo? Pues te gustará Under the Skin. Y si no, siempre podrás disfrutar de sus bellos parajes escoceses, que dudo que disgusten a nadie.

sábado, 28 de marzo de 2015

Spec Ops: The Line. La deconstrucción del shooter moderno.



Por lo general, no me gustan los shooters de ambientación bélica. Creo que les he cogido tirria por la sobreexplotación que han sufrido esta última generación desde que Call of Duty marcó tendencia con Modern Warfare. Esto supuso un punto de inflexión en el que potenciales ideas frescas e innovadoras quedaron en segundo plano frente a la avalancha de shooters genéricos que intentaron emular al gigante de Activision.
Así que si echamos la vista atrás nos encontramos con un género estancado:

-Las mismas mecánicas: disparar desde coberturas, abastecerse de la munición de soldados caídos, armas clónicas, botón para el cuerpo a cuerpo, pantalla ensangrentada como indicador de daño y vida regenerativa, barriles rojos colocados estratégicamente para que te lleves medio pelotón enemigo por delante, fases que te obligan a jugar estáticamente asumiendo el control de una torreta, especial énfasis en el modo multijugador, etc. Jugar a distintos shooters me ha resultado prácticamente la misma experiencia. Y lo cierto es que tampoco Spec Ops: The Line despunta en este apartado.

-La misma ambientación: ¡ay, qué malos que son estos coreanos/árabes/rusos/enemigodeEstadosUnidosquetoqueeneljuegoencuestión! ¡Y qué buenos nosotros, que sólo queremos evitar la guerra y salvar el mundo!

-Los mismos personajes: los protagonistas de estos juegos han provocado la popularización del término dudebro, que describe a un marine cachas, implacable, de mirada malhumorada y más plano que el encefalograma de una alpargata.

¿Por qué Spec Ops: The Line supone un soplo de aire fresco? No quiero hacer demasiado spoiler, así que seré poco revelador. El juego recoge todos los clichés del género y escupe en ellos. Qué divertido era bombardear un campamento enemigo en Call of Duty, ¿verdad? Hazlo aquí y te sentirás bien jodido... si tienes un mínimo de empatía, claro.
Creo que el objetivo de Spec Ops es darnos una bofetada por divertirnos jugando a matar, sacarnos de esa zona de confort que han establecido los shooters que le preceden y ofrecernos una visión menos superficial de lo que supone realmente un conflicto humano. ¿Y cómo lo consigue? Haciéndonos sentir mal, horriblemente mal, COMO LA MIERDA.


JO-DER.


Y mira que al principio parecía la historia de siempre: encarnas al Capitán Walker, que a simple vista no es más que el dudebro de turno. Y tu objetivo es evacuar a los americanos supervivientes en una Dubái arrasada por una tormenta de arena y llena de malvados musulmanes insurgentes. Pero sospechas que algo va a ser distinto desde el mismo menú principal, en el que una deteriorada bandera americana ondea sobre las ruinas de los rascacielos mientras, en contraste con el imperante silencio de la ciudad, suenan unos tristes rasgueos de guitarra que enseguida reconocemos como el himno de los Estados Unidos. Y vaya si es distinto.

Pero bueno, hasta aquí puedo contar. ¿Qué no me ha gustado tanto? Como ya he dicho, no hay ninguna innovación en la jugabilidad respecto al resto de shooters, incluso han metido los clásicos barriles rojos que he mencionado antes. No me importa demasiado, al fin y al cabo vine aquí buscando una trama y unas sensaciones, cosa que me ha dado. Y un breve apunte al respecto: el efecto devastador en la moral habría sido mayor si nos hubieran otorgado más libertad de acción. Hay momentos en los que sí logras empatizar con la situación pero no te sientes tan responsable de la tragedia como si hubieras sido tú, como jugador, el responsable directo, y no Walker obedeciendo a un guión.

En definitiva, dadle una oportunidad a este juego si buscáis una historia cojonuda y una experiencia distinta en un género al que parecía que no le quedaba nada que ofrecer.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Baba DOOK! DOOK! DOOK!






Babadook no es una película de terror convencional. Sí que parte de una premisa que ya conocemos: el niño dice que hay un monstruo en el armario, pero a partir de aquí reúne una serie de méritos que la hacen destacar entre las películas de terror genéricas que bombardean nuestros cines.

Lo primero que llama la atención es su apartado visual. Como ya se veía venir desde el póster, es una película que se preocupa por su estética. Los planos dan la sensación de estar muy cuidados, como si de una película de Wes Anderson se tratara (vale, quizás no al nivel enfermizo de este hombre). Algunos ayudan a transmitir muy bien la angustia de la protagonista, como ése de la lámpara que aparece cada vez que se asoma por las sábanas y coincide con lo que ella está viendo en ese instante. Ay, cuánto juego da el planito de la lámpara...
Otro punto a señalar aquí: la película es bastante luminosa y colorida para pertenecer al género al que pertenece. Esto le confiere una atmósfera única.

Sin ponernos demasiado técnicos -cosa que no puedo permitirme pues carezco de conocimientos de cine-, podría concluir que la película es bonita a nivel formal.

¿Y qué herramientas usa para transmitir terror esta película de terror? Pues yo diría que destaca más por las que no usa. No hay golpes sonoros tras un alargado silencio como recurso para hacerte botar en la butaca, lo que agradezco ENORMEMENTE. Creo que el mayor problema que tiene este género en la actualidad es que confía en asustar con estos golpes sonoros o sustos repentinos en lugar de valerse del terror psicológico, mucho más sutil pero efectivo. Así lo que logran no es asustar de verdad, sino provocar una reacción refleja ante la sorpresa que es natural en nuestro cuerpo. Como sobresaltarse cuando explota un petardo en la calle.

Tampoco hay escenas de violencia gratuita o excesivamente gráfica. No las necesita, es una película elegante. En su lugar tiene un libro de desplegables que predice ciertos eventos funestos. ¿Se llegan a cumplir? No spoilearé nada.





Pero Babadook no es la historia de un monstruo en el armario, sino una historia sobre la pérdida. Sobre el estado de duelo en el que ha vivido la protagonista desde la muerte de su marido. ¿Qué tiene que ver nuestro amiguito del sombrero de copa en todo esto? Pues esto es lo que yo interpreté: 




Babadook representa la pérdida no superada. Por eso vive en el sótano con todas las cosas del marido. Su empeño en «entrar» simboliza las emociones que la madre reprime a duras penas y amenazan con apoderarse de ella. Finalmente supera su duelo pero hasta cierto punto, porque aunque Babadook deja de molestarles, acaba encerrado en el sótano y es alimentado diariamente cual mascota, como metáfora de la pérdida superada pero no olvidada. 


Fin del spoiler.


 Y los guiños al cine de terror clásico, un factor más que eleva esa elegancia que tiene la película. Desde las películas que iluminan el salón noche tras noche hasta el propio diseño de Babadook, referencia directa a Nosferatu.

Me gustaría que esta entrada sirviera para que si algún lector descarriado se topase con ella por casualidad, le diera una oportunidad a Babadook la próxima vez que pretenda ver la enésima película de sustos baratos. Ah, ¿que prefieres una de ese estilo? Pues recuerda que if it's in a word or it's in a look, you can't get rid of the Babadook.

sábado, 7 de febrero de 2015

Empiezo la saga Metroid.

Pese a considerarme un nintendero de toda la vida, lo cierto es que apenas he tocado algunas de sus franquicias más famosas. Eso es algo que me he propuesto corregir este año, con el reto Zelda 2015 (del que hablaré en otra entrada) y cierta sorpresa que me dio mi Wii U el otro día.

Estaba yo tranquilamente en mi habitación cuando el tableto-mando de la última sobremesa de Nintendo se encendió él solo. Superado el shock inicial que me produjo, investigué la causa del incidente y descubrí algo de lo que el mismísimo Adam Smith se enorgullecería: mi consola se había encendido sola para mostrarme las últimas rebajas de la e-shop, y no unas rebajas cualquiera, no. Metroid Prime Trilogy a diez euros. 


«Sé que estás ahí, no podrás esconder tu cartera de mí».

Para los que no sepan lo que esto supone, la trilogía Metroid Prime es una de las obras más aclamadas de la gran N y por lo que tengo entendido, lo mejorcito de la franquicia Metroid. Salieron para GameCube hace años y se recopilaron las tres juntas en esta edición especial para Wii, que a día de hoy se encontraba completamente descatalogada y únicamente accesible a través de la compra a particulares. Yo llevaba ya un tiempo contactando con estos particulares, pero de un producto descatalogado como éste sólo puedes esperarte los precios más abusivos por parte de sus dueños. En cualquier caso, se les ha acabado el chollo tras esta jugada de Nintendo.

Yo ya sabía esto porque había visto el Nintendo Direct de principios de enero, pero me pilló por sorpresa igualmente. Sobra decir que me abalancé sobre el botón de comprar como si mi vida dependiera de ello.

Pero todavía no podía jugarlos, pues me propuse jugar la franquicia Metroid en orden cronológico de acuerdo a la timeline oficial, y ayer, con los exámenes ya terminados, me puse a ello. En 4 horas he superado el Metroid Zero Mission, remake de 2004 del Metroid original de 1986. He optado por el remake porque esa diferencia de casi veinte años supone un cambio drástico a nivel jugable. Y por supuesto la historia es la misma, así que no tenía buenos motivos para jugar al original.

¿Qué decir de mi primera toma de contacto con la cazarrecompensas de Nintendo? Me lo he pasado genial. El remake convierte el poco atractivo a nivel visual (e imagino que jugable) Metroid original en un juegazo que he disfrutado como cualquier título de hoy en día, señal inequívoca de lo bien que ha envejecido.


Encuentra las diferencias.

El diseño de niveles es magnífico: mapas que apenas puedes completar la primera vez y tienes que revisitar más tarde con las nuevas mejoras del traje para encontrar mil cosas anteriormente inaccesibles, enemigos que te hacen la vida imposible hasta que encuentras un arma con la que puedes vengarte, cambiando las mecánicas por completo (hola, piratas espaciales), etc. Eso sí, a veces resulta un poco lioso saber por dónde seguir, pues el camino puede estar escondido bajo una baldosa y prácticamente tienes que adivinarlo.

Cabe destacar que Metroid sea probablemente la franquicia de Nintendo con una ambientación más «seria». No hay champiñones con ojos ni risueños fontaneros dando saltos. La saga de Samus Aran posee una atmósfera de ciencia-ficción bastante oscura. Tan sólo fijaos en el diseño de Ridley y comparadlo con el de Bowser. Esta atmósfera se nota también en la banda sonora, completamente distinta a las alegres melodías a las que la gran N nos tiene acostumbrados.

En definitiva, mi punto de partida en la saga ha sido muy positivo, y estoy deseando experimentar el salto del plataformas al first person shooter que se produjo en la saga con su llegada a GameCube. 


Sea lo que sea que Samus tenga reservado para mí, estoy preparado.